Indefensión aprendida
La indefensión aprendida es el estado de rendirse a cambiar una situación porque los intentos anteriores parecieron no servir de nada. Después de comprobar muchas veces que hablar no cambiaba nada, el sistema nervioso deja de intentarlo.
El psicólogo Martin Seligman describió la indefensión aprendida en una investigación donde personas y animales dejaban de intentar escapar de algo desagradable una vez que aprendían que sus acciones no tenían efecto. La lección se generaliza: si nada de lo que hacías cambiaba el resultado, dejas de buscar la palanca por completo.
En un patrón de complacencia, esto puede sonar como "no tiene sentido pedirlo, igual harán lo que quieran" o "mis necesidades no cambian nada". Si creciste en un lugar donde tus preferencias se ignoraban o se pasaban por alto, quizá aprendiste pronto que querer algo no valía el costo de decirlo en voz alta.
Es un estado aprendido, lo que significa que puede aflojar con pruebas de que la palanca ahora sí funciona. Una pequeña petición que llega a buen puerto, un límite que se sostiene, empiezan a corregir la vieja conclusión. No eres una persona impotente. Sigues un pronóstico armado en una época en la que sí lo fuiste.
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Fuentes
- Martin Seligman, research on learned helplessness (originating studies, 1967 onward).
Última revisión 2026-06-12