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Condicionamiento

El condicionamiento es la forma en que las experiencias repetidas te entrenan para responder de manera automática, de modo que una señal dispara una reacción sin que medie una decisión. La complacencia es, en gran parte, condicionada: ciertas miradas y tonos activan un reflejo que nunca elegiste.

Cuando algo ocurre suficientes veces con el mismo resultado, tu cerebro deja de deliberar y empieza a predecir. Llega la señal, se dispara la respuesta, sin pensamiento de por medio. Esto es eficiente, y casi todo lo que haces a lo largo del día funciona así. También significa que los patrones asentados temprano pueden correr durante décadas en piloto automático.

En la complacencia, el condicionamiento suele venir de la infancia. Si la aprobación de un padre subía cuando eras dócil y bajaba cuando tenías necesidades, aprendiste, una y otra vez, que agradar traía seguridad y afirmarte traía un costo. La lección se hundió por debajo de las palabras. Ahora un ceño fruncido puede sacarte un sí antes de que notes que tenías una elección.

Como se aprendió, se puede reaprender. Las experiencias nuevas, donde haces una pausa, sostienes un pequeño límite y lo sobrevives, empiezan a trazar un camino distinto. El viejo reflejo quizá siga apareciendo. Con repetición, deja de ser lo único que se dispara.

Leer la guía De dónde viene en la infancia el complacer a los demás