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Gaslighting

El gaslighting, o luz de gas, es una forma de manipulación en la que alguien te hace dudar de tu propia memoria, percepción o juicio, para que su versión de lo ocurrido se imponga. Con el tiempo dejas de fiarte de lo que viste, sentiste o recuerdas con claridad.

Suena como eso nunca pasó, eres demasiado sensible o lo recuerdas mal, dicho con tanta calma que empiezas a dudar. Un comentario suelto es solo un desacuerdo. El gaslighting es el patrón: una reescritura lenta de la realidad hasta que tu propia lectura de una situación se siente poco fiable y la del otro se vuelve la que sigues.

Va directo a aquello en lo que se apoya un límite: tu confianza en tu propia percepción. Si logran que dudes de que te dolió, de que hubo una promesa o de que el tono fue cortante, te quedas sin nada firme alrededor de lo cual poner un límite. Quien complace a los demás queda muy expuesto, porque la respuesta de fawning ya te empuja a suponer que la culpa es tuya y a suavizar en vez de mantenerte firme.

El equilibrio vuelve desde fuera de la conversación. Anotar lo que pasó mientras está fresco, contárselo a alguien de confianza y ver el patrón a lo largo de muchos momentos pequeños en lugar de discutir cada uno. No tienes que ganar el debate sobre qué es real. Solo tienes que dejar de prestarles el bolígrafo.

Leer la guía Cómo poner límites con una persona narcisista

Fuentes

  • Robin Stern (2007), 'The Gaslight Effect'.

Última revisión 2026-06-12